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“Toda idea nueva pasa inevitablemente por tres fases: primero es ridícula, después es peligrosa, y finalmente… ¡todos lo sabían!.      ...

martes, 25 de septiembre de 2018

La protección contra incendios y otros riesgos en la seguridad privada


Sun Tzu nos advertía hace milenios que “No dependas de que el enemigo no se muestre, depende más bien en estar preparado para él”. 


Recientemente se ha producido en Brasil una autentica catástrofe cultural cuando el Museo Nacional de Rio ha ardido, perdiéndose una enorme cantidad de obras y piezas de arte y cultura, de incalculable valor historico. 

Es de suponer que como siempre que suceden este tipo de hechos, la causa será una concatenación de hechos e incidentes que deberán ser investigados y espero que convenientemente publicitados y, sobretodo, adecuadamente analizados y considerados en el futuro para evitar posibles desastres del mismo tipo. 

Y es que la lucha contra los desastres y catástrofes, sean naturales o de otro tipo, son hoy en día una parte importante se cualquier análisis de riesgos de seguridad pública o privada. Ello es especialmente importante en un entorno competitivo y universal, donde la continuidad de negocio y el prestigio de marca es de capital importancia para la supervivencia de las empresas. Hoy en día la seguridad debe ser considerada desde una perspectiva integral debiendo existir una total coordinación entre los diferentes planes y documentos relativos a seguridad física, la autoprotección y la gestión de emergencias. 

Desde este punto de vista hay que considerar la protección contra incendios y otros desastres dentro del ámbito de la seguridad privada en dos niveles diferenciados pero relacionados. 

En un primer nivel esta la planificación y gestión de la protección contraincendios y otro riesgos catastróficos por parte de la Dirección de Seguridad. 

En un segundo nivel hay que considerar la formación, capacitación y concienciación del personal de seguridad privada para poder afrontar este tipo de situaciones. 

Desde la perspectiva de la Dirección de Seguridad, la protección contra incendios y otros riesgos análogos de carácter catastrófico, debe ser siempre una de las amenazas a considerar más cuidadosamente en el análisis de riesgos y sus sucesivas revisiones. Evidentemente no será lo mismo valorar el riesgo de incendio en una planta petroquímica, que en una cantera, un centro comercial o en un museo. En cualquier caso como siempre hay que considerar tanto las probabilidades como los efectos tanto a nivel interno como externo y, lo que suele obviarse con frecuencia su impacto para la continuidad de negocio. 

Dentro de la planificación de la protección contraincendios hay que considerar la coordinación de los planes de seguridad física, autoprotección y emergencia, a efectos de que no existan contradicciones ni duplicidades innecesarias y se maximice la eficacia de las medidas preventivas y actuaciones de emergencia en caso de materialización del riesgo. 

Como es bien conocido los planes de autoprotección son preceptivos de determinados tipos de instalaciones por su tipo de actividad y riesgos específicos, siendo supervisados por la autoridad competente, mientras los planes de emergencia, son mucho más abiertos y deben ser realizados con carácter general, dentro del ámbito de la prevención de riesgos laborales. En el caso de ser preceptivo el plan de autoprotección, el plan de emergencias está incluido en el mismo. 

Excede del ámbito de este artículo reflejar el marco jurídico y peculiaridades de cada documento y su relación, así como las responsabilidades del Director de Seguridad en la elaboración y gestión de los mismos en necesaria coordinación con otros Departamentos implicados en la consecución del éxito de los objetivos perseguidos. 

Sin embargo, es evidente la responsabilidad del Director de Seguridad en la planificación, concienciación, obtención de los recursos precisos, formación, implantación, actualización y seguimiento de los planes contraincendios y contra otros desastres que pongan en riesgo la continuidad de negocio con carácter general. Unas veces con responsabilidad directa, y otras veces en coordinación con, o coordinando otros departamentos de la empresa. 

Opino que es necesaria una adecuada preparación de los Directores de seguridad en materia de seguridad e higiene en el trabajo y safety en general. De hecho considero que “Security” y “Safety”, deben estar íntimamente ligadas y coordinadas dado que ambas convergen en la misión fundamental, proteger la vida y los bienes bajo su responsabilidad, siendo posible, e incluso deseable que ambos departamentos estén bajo dirección común, sobre todo teniendo en cuenta que los planes de emergencia emanan de la legislación de riesgos laborales. 

Pero la realidad habitual con la que se enfrenta la Dirección de Seguridad es la falta de consideración de la Dirección General a su labor y responsabilidad considerándola un mero trámite legal o un problema que dificulta el trabajo y requiere recursos, es decir un coste real y un coste de oportunidad, incapaces de valorar en el necesario análisis coste beneficios, en otras palabras como los buenos ludópatas muchos prefieren asumir el riesgo de que se materialicen determinadas amenazas que asumir el coste de evitarlas, en otros casos prefieren asegurarlas económicamente, sin pensar en los costes añadidos para la continuidad de negocio o su prestigio de marca, o simplemente el Director de Seguridad carece de la capacidad o carácter adecuado para convencer o persuadir a la Alta Dirección de los verdaderos riesgos que asumen al desdeñar la seguridad. 

Curiosamente eso no ocurre normalmente con el Safety, dado que las consecuencias legales de su incumplimiento son claras y recaen directamente sobre la Dirección. 

Hace falta por tanto para una eficaz seguridad integral una relación directa y estrecha con la Presidencia y el Consejo de Administración. Si la Dirección de Seguridad es ninguneada por la Alta Dirección, lo será por el resto de responsables de Departamento, impidiendo el correcto desarrollo de sus actividades y lograr la máxima eficacia y sobre todo eficiencia en su trabajo. Sin embargo en la mayoría de las empresas el Director de Seguridad es despreciado, considerándolo un mero mando intermedio, mucho más abajo en el escalafón que los Directores de otros Departamentos, los cuales solo ven en él una fuente de problemas dado que no suele existir un compromiso empresarial con la seguridad, entendiendo esta por tanto como responsabilidad única del Departamento de Seguridad. 

Hoy en día un incendio o una inundación en una planta de producción que impida cumplir durante meses los compromisos adquiridos, un corte de energía que apague los servidores durante unas horas o un robo de información de los clientes, por culpa de unos protocolos inadecuados o una deficiente formación, supervisión y concienciación de UN empleado, son riesgos que ninguna empresa seria puede permitirse mas allá de las consecuencias económicas, fácilmente solucionables. La continuidad de negocio y la imagen de marca trascienden en orden de magnitud la mera importacia económica de los posibles riesgos asumidos por una deficiente gestión de la seguridad. 

La Seguridad es una responsabilidad de TODO el personal de una empresa, unos de forma directa y otros de forma indirecta, y debería ser una prioridad de cualquier Alta Dirección bien formada y preparada. 

Pero para garantizar la credibilidad de la Dirección de Seguridad, también es importante que el Director de Seguridad tenga el suficiente criterio para calibrar adecuadamente las amenazas y buscar soluciones eficientes que entorpezcan lo menos posible las operaciones de la empresa y optimicen el uso de recursos humanos y materiales, y sobre todo no caer en alarmismos innecesarios. La Seguridad debe ser la justa y necesaria, basándose en adecuados análisis coste beneficio, que tengan en cuenta todas las variables tangibles e intangibles. 

Por otro lado hay que considerar el papel de los vigilantes de seguridad en la respuesta ante la materialización de este tipo de riesgos. 

Su intervención dependerá mucho del tipo de empresa y su tamaño. No es lo mismo las posibilidades de respuesta y necesidades de actuación de un vigilante de seguridad o una pareja durante la noche en una instalación cerrada, que en una gran planta industrial química en plena actividad, o en un centro comercial abarrotado un sábado por la tarde. 

En el caso de centros que por sus características tengan un plan de autoprotección, es fundamental valorar cual va a ser su función y grado de integración dentro de los equipos de primera intervención. 

Sus funciones por tanto pueden ser diversas y variadas según lo sean las situaciones y entornos en los que se materialicen los riesgos, pero los vigilantes de seguridad deben tener siempre: 

Instrucciones claras y a su disposición. 
Deben de formularse protocolos claros y sencillos que cubran la respuesta a aquellos riesgos que por su frecuencia o posible impacto se consideren oportunos. Además debe existir en todo momento un responsable conocido por quienes deban tomar acción a quien puedan acudir a solicitar instrucciones en caso de situaciones imprevistas o complicaciones que trasciendan su capacidad de decisión y responsabilidad

Formación e información suficiente.
El personal debe estar suficientemente adiestrado para dar respuesta a los riesgos previstos. Además debe estar perfectamente informado de todo aquello que precise para tomar acción, llaves de paso, interruptores, localización y tipo de extintores, BIEs, disposición de las dependencias, localización de llaves…. 

Recursos adecuados. 
Debe dotarse al personal de seguridad de los recursos necesarios para poder actuar conforme a lo dispuesto en los protocolos con la debida eficacia y seguridad para su integridad física. 

La prevención y la alarma temprana son fundamentales a la hora de evitar o reducir los efectos de cualquier incidente. Es por ello que el servicio de vigilancia debe tener claras cuáles son sus funciones de vigilancia y control para evitar o minimizar cualquier incidente antes de que este supere el nivel de conato. 

Por tanto deben de tener perfectamente claras y definidas las tareas y funciones a realizar en cada una de las responsabilidades de su puesto: 

Inspección. 
Dentro de las funciones del vigilante de seguridad, cuando realiza su servicio fuera del horario habitual de trabajo, deberían estar las de inspección de las instalaciones a fin de cerciorarse de su correcto estado mediante rondas de seguridad. Estas rondas deben tener la doble finalidad tanto de evitar intrusiones como que haya alguna anomalía como inundaciones, conatos de incendios, o condiciones que permitan su aparición. 

Vigilancia y control. 
Mediante los medios de seguridad electrónicos necesarios para ello en forma de CCTV, sistemas de control de accesos, sensores anti intrusión y sensores anti incendios entre otros medios. 

Alerta. 
En caso de detectar o producirse alguna amenaza, sea mediante el sistema de vigilancia y control o durante las rondas de seguridad, el vigilante debe de tener claro a quien/es se debe avisar y en qué orden para la rápida respuesta a la situación de riesgo. 

Respuesta. 
En tanto en cuanto ello sea posible, y mientras llegan los servicios de emergencia interna o externa, deben tomarse las medidas precisas para evitar la propagación de la amenaza o reducir sus efectos. En el caso de una inundación puede ser cortar el agua, en un incendio, aislar la zona, cortar electricidad o gas, alejar material inflamable, atacar el foco si es un mero conato, facilitar la evacuación del recinto, u otras según lo requiera la situación. En caso de una explosión, hacer una primera valoración, cortar suministros de agua luz y gas, evacuar o atender a posibles víctimas… 

Coordinación. 
Llegado el caso, y asumiendo que en muchos casos el/los vigilantes de seguridad pueden ser los únicos responsables personados en la instalación en el momento de la crisis, deberán ser capaces de orientar y asesorar adecuadamente al personal de emergencia cuando llegue a un lugar para ellos absolutamente desconocido y sin saber la situación a la que se enfrentan. Entre otras cosas el vigilante de seguridad debe conocer las dependencia, estar en condiciones de abrir camino a las emergencias, dar un reporte de situación, informar del posible personal afectado sea por estar herido, no conocerse su ubicación o saberse positivamente en riesgo, informar de posibles sustancias o situaciones que puedan complicar su actuación….

Todo ello evidentemente debe estar debidamente protocolizado y entrenado para que pueda ser efectivo en una situación de crisis y nervios como la que supone cualquier emergencia. 

Para lograrlo, es conveniente y deseable disponer de métodos que ayuden a organizar este trabajo mediante check list, formularios de rutas y actividades realizadas u otros métodos de control, así como dípticos con información básica de emergencia. Hoy se pueden aprovechar las nuevas tecnologías para facilitar el acceso rápido a esta información. Se me ocurre por ejemplo que dicha información puede ser contenida en una Tablet o Smartphone asignado al vigilante que además puede ser un excelente dispositivo para controlar su desempeño en el ejercicio de sus funciones. 

Como puede verse, un vigilante de seguridad es algo más que un mero “tio” plantado con una porra delante de una puerta o un sistema de grabación. Un moderno vigilante de seguridad es una persona formada capacitada y concienciada para dar un servicio impecable, especialmente ese uno por mil de las veces que la situación requiere una actuación valiente responsable y decidida para responder a las situaciones que justifican verdaderamente su razón de ser, garantizar la continuidad de negocio y su prestigio internacional. 

Quien piense que eso lo puede conseguir presionando a una empresa de seguridad privada para que baje los precios sin preocuparse que eso deriva en que la persona que debe velar por la vida y los bienes bajo su custodia va a trabajar por menos 4,5 euros la hora, ni plantearse que disposición a actuar decididamente e incluso arriesgar su vida puede obtener por ese precio, es en el mejor de los casos un ingenuo cuando no un autentico necio. Quien no es capaz de entender esto y está dispuesto a asumir riesgos, confiando en el azar no es un gestor o un empresario, sino un vulgar ludópata al que tarde o temprano se le acabará la suerte. 

“No dependas de que el enemigo no se muestre, depende más bien en estar preparado para él”, un buen líder siempre se adelanta a los posibles escenarios que se le pueden presentar y es capaz de crear las condiciones idóneas para el éxito y superar cualquier adversidad. Para ello es fundamental la información, la planificación, la coordinación, la concienciación y la preparación de todo el personal para que actúen con la energía y fuerza que permitan superar cualquier adversidad que se pueda presentar. 

“Orden o desorden depende de la organización; coraje o cobardía de las circunstancias; fuerza o debilidad de la disposición”.

Jose Federico Villamil Calva
fedevillamil@fortiumsc.eu
Coordinador del blog

Coordinador de la División Fortium ITS

lunes, 17 de septiembre de 2018

Amenazas del desarrollo de los drones.

Christian Luis Lange afirmó que, “la tecnología es un siervo útil, pero un amo peligroso”. 

El desarrollo de la tecnología de los drones, especialmente los aéreos, a más de generar importantes sinergias y beneficios para la sociedad, también puede ser un instrumento en manos de los criminales y terroristas que emplear en sus actividades delictivas y antisociales. 

La reciente creación de una unidad de la Guardia Civil especializada en la neutralización de drones aéreos no autorizados, no es sino muestra de la creciente preocupación que genera en la seguridad del Estado el uso indebido de este tipo de aparatos. 

Como muestra de la creciente amenaza que puede suponer este tipo de medios baratos y sencillos de producir y manejar, se pueden mostrar cuatro ejemplo recientes: 

Ejemplo 1. Empleo de drones en misiones de reconocimiento y bombardeo por parte del ISIS y otros grupos terroristas salafistas en Irak y Siria. 

Se emplean desde simples modelos comerciales a modelos más complejos de fabricación propia, de tamaño suficiente incluso para portar pequeñas granadas de fusil o mortero ligero que lanzan con la discreción e impunidad que permite su pequeño tamaño, que mas allá de los limitados daños materiales o humanos que puedan generar, provocan miedo y desmoralización entre las filas enemigas. 

Sin embargo más allá de la anécdota de este empleo, militarmente hablando, es más preocupante incluso aun su uso como plataforma de reconocimiento o de propaganda dado que son un factor de multiplicación de fuerza de primer orden para fuerzas limitadas por su ausencia de fuerza aérea. 

Ejemplo 2. Bombardeo de bases Rusas en Siria mediante aviones de aeromodelismo de fabricación casera de gran tamaño. 

La particularidad de este uso, está en la estrategia de empleo masivo tipo enjambre, dirigidos mediante GPS o INS, y cargados de pequeñas bombas a decir de los rusos, bastante avanzadas. Hay que destacar en este caso dos hechos muy importantes. 

1º el método de neutralización de la amenaza, mediante una combinación de medidas electrónicas de bloqueo, “soft kill”, y el uso de sistemas de misiles de defensa aérea, “hard kill”. Conviene tener en cuenta en este último caso el coste que supone emplear caros misiles contra baratos y fáciles de construir drones, así como la impracticabilidad de dicho empleo en la mayoría de los entornos sociales occidentales. 

2º Rusia asegura que la tecnología empleada demuestra la colaboración, suministro y asesoramiento de potencias extranjeras, lo cual el día de mañana puede volverse en contra de quienes apoyan al terrorismo, según a quien vaya dirigido. 

Ejemplo 3. Intento de magnicidio en Venezuela. Este es quizá el ejemplo más directamente umbilicado con los riesgos presentes del empleo de drones en entornos “normales”, ajenos a conflictos bélicos. 

Si bien falta información precisa y veraz, parece deducirse que dos drones cargados con explosivos fueron empleados en una concentración bolivariana con su presidente al frente y neutralizados por los sistemas de inhibición de frecuencias del dispositivo de seguridad. 

Ejemplo 4. Empleo de drones para el contrabando en Hong Kong. Mediante un dron se pasaba un cabo desde una costa a otra para luego pasar teléfonos móviles de alta gama. 

Estos ejemplos son quizá extremos por los entornos y situaciones en los que se generan, pero dan una buena muestra de las posibilidades del empleo de drones con fines delictivos o terroristas. 

Posibles amenazas y riesgos 

Podemos diferenciar dos tipos de amenazas y riesgos a la hora valorar la generalización del empleo de drones aéreos. 

Amenazas Intencionadas: 

· Espionaje y vulneración de la intimidad. Quizá la menor de las amenazas en cuanto a sus efectos físicos, pero de gran trascendencia por su potencial para facilitar la comisión de otros hechos delictivos así como el daño a los derechos y libertades individuales. 

· Ataques terroristas. Parece la más evidente y grave de las amenazas que puede acarrear el empleo de drones con fines espurios. Bien es cierto que el terrorismo dispone de una amplia panoplia de instrumentos a su disposición para matar, y muchos de ellos con mayor contundencia y letalidad, pero el dron otorga al terrorista un instrumento de potencial alta precisión y selección para lograr sus fines, de forma no muy diferente a un misil, si bien mucho menos potente y vulnerable, aunque más fácilmente disponible y manejable. 

· Contrabando y tráfico de drogas. Los drones pueden escalar en tamaño hasta poder tranportar cargas de considerable tamaño y por su precio sería rentable emplearlo para el tráfico ilegal de productos de gran valor añadido como pueden ser drogas, armas, determinados dispositivos electrónicos o dinero. Incluso a futuro, se puede llegar pensar en el menudeo de productos ilegales. Recientemente se ha conocido el presunto empleo de un dron para introducir drogas y un teléfono móvil en una prisión. 

· Creación de incendios forestales. Un dron puede ser un perfecto instrumento para provocar incendios reduciendo el riesgo del incendiario, y pudiendo llegar a generar focos en lugares de imposible acceso tanto para el perpetrador como para los servicios de extinción. 

· Ataque a otros drones. Dado el potencial que estas aeronaves no tripuladas tienen para incrementar la seguridad pública y privada, tampoco es descartable el empleo de otros drones para negar el beneficio de este medio a los servicios de seguridad llegado el caso de perpetrar un delito. 

Otras amenazas no intencionadas: 

· Riesgo de accidentes y caídas de drones. La masificación del uso de drones puede generar si no se regula adecuadamente riesgo de caída de drones por mal funcionamiento y accidente con otros drones o aeronaves tripuladas. 

· Vulneración del derecho a la intimidad de forma no intencionada. Evidentemente la mayoría de los drones o serán pilotados o tendrán elementos optrónicos de vigilancia, que pueden entrar en colisión no intencionada con los derechos de privacidad de los ciudadanos. 

Respuesta a la amenaza 

La posible solución a las amenazas y riesgos que supone el empleo delictivo de drones es compleja y complicada. 

Depende en gran medida del grado e intensidad del ataque dado que como ya se ha visto es posible y relativamente sencillo planificar ataques masivos en enjambre, o simultáneos a múltiples objetivos, con la intención de saturar las posibles medidas defensivas. 

Asimismo hay que considerar que no es lo mismo plantear la defensa puntual de un objetivo concreto, que plantear la posible negación del espacio aéreo español en todo el territorio nacional, dado que los medios “antidrones” suelen tener un radio de acción relativamente limitado. 

Por tanto hay que plantear las medidas preventivas desde una perspectiva de combinación de medios “soft kill” y “hard kill” para asegurar el mayor nivel de seguridad y de negación del espacio aéreo a los medios no autorizados. 

Soft kill, es decir, métodos destinados a interferir el correcto funcionamiento de los dispositivos electrónicos. 

· Interferir comunicaciones y banda GPS. De esta forma se impide o limita las posibilidades de pilotaje-autopilotaje, dificultando o impidiendo el vuelo. 

El `problema es que de ser usado de forma indiscriminada puede afectar al resto de drones y usuarios de ciertas tecnologías en general. Además suele tener un alcance limitado de interferencia. 

También hay que considerar las posibles contramedidas en forma de ampliación del ancho de banda, salto de frecuencias, incremento de potencia, direccionalidad de comunicación con lóbulos laterales ultra bajos uso de otros instrumentos de comunicación (led, infrarrojos etc), uso de vuelo autónomo por medio de guía INS o comparación de imágenes digitales, e incluso radares de onda milimétrica (tecnología que se está popularizando para su uso en vehículos autónomos)… etc 

· Laser para cegar la electroóptica. Es un método relativamente sencillo ya que no requiere demasiada energía y puede ser empleada con dispositivos relativamente ligeros. El problema es apuntar convenientemente el haz sobre el objetivo. 

· Generadores de pulsos electromagnéticos direccionales. Es una tecnología ya existente a nivel militar, al menos es usada por Rusia. Es previsible su posible uso a nivel de seguridad del Estado en caso de que la amenaza de los drones lo haga conveniente, si bien es una tecnología aun en desarrollo. 

Hard kill, entendiendo sistemas o medios destinados a dañar o impedir el correcto funcionamiento físico de los drones, es decir, derribarlos. 

· Aeronaves tripuladas, otros drones o aves de presa. El concepto es sencillo, atrapar o dañar las aspas de los rotores del drone con el fin de hacerlo caer o capturarlo. Lógicamente depende del tamaño y configuración de la aeronave objetivo. 

· Derribo con misiles, cañones AA y otros instrumentos. Evidentemente parece un método un tanto extremo y caro, especialmente en ambientes de seguridad interior en Europa, aunque no puede descartarse en determinados lugares vedados al sobrevuelo y condiciones de amenaza para la seguridad nacional. 

Dadas las particulares características y limitaciones de tamaño, vuelo y control de estas aeronaves, no sería descabellado pensar en el diseño de “misiles”  u otros medios arrojables o propulsados guiados similares, mucho más baratos, sencillos, lentos y pequeños que los misiles convencionales, capaces de derribar drones no autorizados por su mero impacto o proximidad sin necesidad de carga explosiva. Sería algo intermedio entre un dron y misil. 

Problemática a la hora de afrontar la amenaza 

Existen ciertas dificultades y consideraciones a la hora de valorar la amenaza y las medidas para reducir o impedir su materialización. 

- La popularización de determinadas tecnologías facilita su integración en los drones facilitando su uso como arma de precisión. 

Tecnologías que hace 30 años solo estaban a disposición de superpotencias para su instalación en caras y pesadas armas guiadas de largo alcance, hoy están a libre disposición de cualquier ciudadano. Tecnologías como el TERCOM, la comparación de imágenes, el guiado GPS o inercial, que hace años generaban volúmenes y pesos considerables, y precios exorbitantes, hoy han reducido por mil sus magnitudes físicas y precio, multiplicado por 100 su eficacia, estando a disposición de cualquiera, que además puede acceder a libre información a través de internet hace años de imposible disposición. Todo ello facilitará en el futuro el empleo de drones como mini misiles muy baratos y de fácil disponibilidad y uso capaces de ataques selectivos. 

- El uso masivo de drones enmascarará aquellos usados con fines delictivos. 

El primer objetivo de todo plan antidrones deberá ser siempre poder identificar a los drones hostiles. De producirse una masificación del empleo de drones con los más diversos usos, será difícil llegar a discriminar aquellos no autorizados. Una forma evidente de evitar esto sería el empleo de radiobalizas o equipos IFF que permitieran identificar mediante una “huella electrónica única” cada drone autorizado a volar. 

- Uso masivo de drones con fines terroristas. Dado el relativo bajo precio al que se pueden adquirir este tipo de aeronaves, sus componentes y tecnologías relacionadas, es posible su empleo masivo con el fin de saturar las medidas de neutralización empleadas. Este tipo de tácticas de saturación de pueden dar en dos dimensiones, 
  • Ataques múltiples y simultáneos sobre un mismo objetivo a modo de enjambre de drones. 
  • Ataques simultáneos sobre múltiples objetivos. 
Como puede verse en esta breve exposición introductoria sobre las posibles amenazas que el desarrollo de tecnología y empleo de drones aéreos puede suponer, es importante prever las posibles amenazas incipientes y desarrollar medidas y técnicas que evitar su materialización. 

Las nuevas tecnologías pueden ser nuestro mejor aliado e instrumento para el desarrollo económico y social, pero nunca debe obviarse que toda tecnología moderna siempre tiene un reverso tenebroso en forma de uso ilícito. 

La primera y fundamental medida de seguridad para evitar la proliferación de drones “hostiles” será estudiar cuidadosamente, desde la perspectiva de la seguridad del Estado, los sucesivos cambios legislativos que habrá que ir realizando para adecuar el desarrollo del sector de los drones a las necesidades de la sociedad y la evolución de la tecnología. No se trata de impedir el desarrollo de esta tecnología, sino garantizar que se evita, dificulta o controla en la medida de lo posible la proliferación de su uso con fines criminales. 

La tecnología es un siervo útil, pero un amo peligroso, es importante saber controlar la tecnología para que sirva a la humanidad en lugar de transformarse en un instrumento para dañarla y socavar la convivencia social. 

La tecnología es siempre un arma de doble filo. Traerá muchos beneficios, pero también muchos desastres.-Alan Moore.

Jose Federico Villamil Calva
fedevillamil@fortiumsc.eu
Coordinador del blog

Coordinador de la División Fortium ITS

lunes, 3 de septiembre de 2018

Drones aéreos y el futuro de la seguridad privada

Introducción 


El uso de drones aéreos, lo que vulgarmente se entiende por las aeronaves no tripuladas sean guiadas desde tierra y o con sistemas de vuelo automático lleva ya bastante años entre nosotros. Como suele ser normal su uso generalizado comenzó en las Fuerzas Armadas, especialmente las EEUU e Israel, siendo este último el que mayor partido supo sacar en un principio a estas máquinas desde sus comienzos, empleándolas como señuelos en la guerra del Líbano de 1982. Desde entonces han evolucionado, desde plataformas de reconocimiento a medios letales de ataque. 




Su uso civil por otro lado, y más allá del meramente recreativo, se está viendo muy limitado por dos razones: 

  • Por un lado las legislaciones nacionales, las cuales parecen ver con pavor un mundo sobrevolado por miles de maquinas de un tamaño considerable, con las probabilidades de caída y riesgos de daños materiales y humanos que ello comporta. 
  • Por otro lado, por el estado de la tecnología, aun no plenamente madura para asegurar el vuelo automático totalmente seguro y autónomo sin riesgos. 

Entre las cuestiones que hay que considerar a la hora de valorar la posible evolución de la tecnología del diseño y construcción de drones, así como su empleo e impacto en las operaciones de seguridad privada están: 

  • Su posible doble uso. Es evidente que los drones igual que pueden ser una excelente herramienta para mejorar la seguridad, también puede convertirse en una gran amenaza en caso de ser empleado con fines terroristas o simplemente criminales. 
  • Su tamaño puede escalar tanto como lo requieran sus necesidades, tanto a enormes tamaños como podrían requerir un drone bombero, ambulancia o armado, como minúsculos para recintos cerrados o espionaje. 
  • Su diseño también puede ser muy variado en función de los fines esperados. Si bien estamos acostumbrados a asociar drones civiles con multirrotores, existen otras muchas opciones de diseño en función de las necesidades. 
  • Necesidad de control de sus operaciones. En caso de masificación de su uso para fines civiles, será necesario asegurar el ancho de banda suficiente para evitar interferencias entre operadores. También hay que considerar otros riesgos como son el jamming intencionado sobre las mismas, como instrumento de sabotaje de las operaciones. Por ello, y según el tipo de operaciones y la trascendencia de las mismas, será fundamental asegurar la continuidad de la comunicación bidireccional, sea mediante técnicas de salto de frecuencias, data link, comprensión de paquetes de información, canales y medios redundantes de transmisión (laser IR RF led…). 
  • Autonomía de uso e inteligencia artificial. Es evidente que el avance de la conducción autónoma de vehículos, sean del tipo que sea, está evolucionando rápidamente y estará madura a corto plazo. En el caso de los drones aéreos es relativamente sencillo programar rutas y tareas específicas, pero en un segundo nivel hay que asegurar la capacidad de actuar en entornos saturados y responder de forma rápida y segura a situaciones extraordinarias. Por otro lado la inteligencia artificial en un futuro aun impreciso deberá garantizar su capacidad de actuar de modo absolutamente autónomo y de tomar decisiones complejas propias, incluso en ambientes y situaciones en las que exista riesgo de daños a vidas humanas.
  • Su empleo siempre estará condicionado por la legislación. Es posiblemente la principal traba que va a encontrar la tecnología para ser incorporada a los servicios de seguridad privada y desarrollar todo su potencial. 
Por supuesto las necesidades, limitaciones y posibilidades difieren según el entorno en el que se vaya emplear. No es lo mismo emplearlo en un ambiente de seguridad privada nacional, que en misiones de seguridad en el extranjero en ambientes de riesgo. Por tanto es evidente que su tamaño, configuración y aplicaciones serán radicalmente diferentes. 

Posibles usos de los drones en seguridad privada 

En lo relativo al mercado interior, la función más evidente e inmediata es la de vigilancia en sentido amplio. Básicamente un drone aéreo supone disponer de una cámara de vigilancia u otro instrumento de teledetección en el aire y además poder moverlo a voluntad, incrementando de forma excepcional la capacidad de detección y alerta disponible por otros medios. Ello permite mejorar y extender la vigilancia abaratando de forma excepcional su uso como método disuasivo. Esto es especialmente cierto en entornos rurales y misiones como la vigilancia de campos de cultivo e instalaciones agrícolas o del patrimonio arquitectónico. 

Otro uso menos evidente pero igualmente importante, es el de obtención de datos para planificación de la seguridad. 

Pero además hay margen para el desarrollo de otras misiones algo más “exóticas”, que podrían desarrollarse en el futuro: 
  • Transporte de fondos y materiales preciosos. 
  • Relé de comunicaciones, garantizando comunicaciones seguras. 
  • Control del espacio aéreo neutralizando drones no autorizados en áreas restringidas. 
  • Comprobación de alarmas.
  • Control de masas, lanzando material antidisturbios tal y como ha experimentado el Gobierno israelí recientemente
  • ….. 
Sin embargo, donde alcanza su verdadero valor es en misiones de seguridad exterior en ambientes de alto riesgo, más allá de las regulaciones administrativas que restrinjan su uso. 

En estas situaciones, a las funciones propias de vigilancia y planificación, se pueden añadir otras mucho más expeditivas, que permitan salvaguardar la vida de los efectivos propios. Entre otras se puede prever la evolución del desarrollo de drones que puedan cubrir las siguientes misiones de seguridad privada internacional. 
  • Ataque mediante armas propias. Ametralladoras, cohetes misiles bombas…
  • Señalización de objetivos para otras plataformas armadas, aéreas o terrestres 
  • Reconocimiento, entendido este como la búsqueda activa de objetivos y amenazas mas allá de los anillos de seguridad perimetral, a diferencia de la vigilancia entendida como búsqueda de amenazas directas a los objetivos a proteger.
  • Transporte de armamento y material y evacuación de heridos, mediante el empleo de drones de gran tamaño. De hecho ya se están operando helicópteros KAMAN KA-MAX contrarrotatorios sin piloto en Afganistán con capacidades de carga de más de 2 toneladas.
  • Aseguramiento de comunicaciones de largo alcance. 
Ventajas y inconvenientes del uso de drones 

El uso de drones aéreos tiene evidentes ventajas sobre otros medios posibles para lograr sus fines. Y de hecho permite el desarrollo de tareas hasta ahora imposibles sin ellos, sea por razones de viabilidad técnica o económica. Entre las principales ventajas de su uso están: 

  • Multiplicador de fuerza. Permite generar grandes sinergias en combinación con el resto de medios y medidas de seguridad que multiplica el valor y eficacia general del sistema de seguridad en su conjunto. 
  • Económicos. Los drones pueden tener precios muy inferiores a su contraparte tripulada, entre otras cosas por su menor peso y simplicidad. Además se supone que su precio bajará aun más en el futuro cuando se popularice y masifique su empleo. En todo caso esto es una cuestión relativa, ya que los drones de grado militar son hoy en día incomprensiblemente costosos. 
  • Baratos de operar y mantener. Requieren muy poco mantenimiento y escaso personal técnico, en términos relativos, a la vez que pueden mantener altas tasas de operatividad. Además su consumo de combustible es reducido cuando no son directamente eléctricos. Por todo ello sus costes por hora de vuelo son muy reducidos, especialmente si se comparan con aeronaves tripuladas. 
  • Flexibles y adaptables. Se pueden adaptar a múltiples situaciones y misiones, pudiendo cambiar sus perfiles durante misión adaptándose en tiempo real a las necesidades y riesgos observados. 
  • Discreción. Suelen ser mucho más pequeños que otras aeronaves y eso hace que sean menos ruidosos y tengan menos firma visual, IR y radar. Ello además ayuda a que puedan ser empleados en ambientes urbanos sin molestar a los ciudadanos.
  • Sencillos y rápidos de diseñar y producir. Ello favorece la reducción de precios. Además su construcción se favorece del empleo de materiales y tecnologías plenamente implantadas en la sociedad con unos costes de producción masiva mínimos. 
Sin embargo los drones aéreos no están exentos de inconvenientes que es preciso conocer y valorar a la hora de establecer las necesidades y capacidades de los mismos. 
  • Autonomía limitada. Aunque ello es solo relativo, dado que solemos pensar en aeronaves no tripuladas de despegue vertical tipo multirrotor o helicóptero, sin tener en cuenta los de ala fija, más usados en ambiente militar, al necesitar muchos más medios para su operación, pero que no es descartable que acaben incorporándose a ciertas funciones de seguridad pública o privada. 
  • Limitada carga útil. Nuevamente es cuestión relativa dado que los drones pueden escalar hasta casi cualquier tamaño, si bien entonces pierden parte de sus ventajas. 
  • Falta de capacidad de reacción. Salvo que pensemos en grandes drones armados, las misiones propias de los drones son de vigilancia y alerta o apoyo. Una vez detectada la amenaza deberá haber un elemento de reacción que impida su materialización.
  • Limitaciones legales y de seguridad. Desgraciadamente la Administración Publica es un monstruo gigantesco y poderoso, pero lento y conservador, dirigido por personas sin la mas mínima visión innovadora, de tenerla no se hubieran hecho funcionarios, ni estimulo para tomar decisiones. Ello genera retrasos e ineficacias que impiden el correcto desarrollo de las tecnologías y su perfecto aprovechamiento público y social. Además de ello está el controvertido asunto de la seguridad visto desde el evidente sesgo cognitivo social. El riesgo de que un drone caiga y remotamente pueda provocar alguna víctima, es intolerable mientras miles de personas mueren en accidentes de tráfico o por cáncer causado por el tabaco. 
  • Falta de control situacional. Los drones “ven” a través de sus elementos electroópticos, los cuales y pese a los avances que se producen, jamás podrá compararse con las sensaciones que un ser humano pueda obtener directamente con su propios ojos, su visión tridimensional y panorámica. 
  • Problemas éticos. Las posibilidades que ofrecen los drones para incrementar la vigilancia y llevarla a cualquier metro cuadrado de terreno, pueden invadir la esfera de la intimidad de las personas. 
  • Vulnerabilidad electrónica. Existen riesgos de pérdida de control de los drones por medio de interferencias, sea de las comunicaciones o del GPS. 
  • Limitaciones atmosféricas. Las aeronaves están fuertemente limitadas con las condiciones atmosféricas, de visibilidad y viento. Los drones, normalmente de menor tamaño aun tendrán límites de operación menores que las aeronaves convencionales. 
Por todo ello los drones siempre serán un poderoso complemento del resto de medios y medidas de seguridad, pero jamás pueden sustituir al dispositivo de seguridad convencional. 

Amenazas a la seguridad del desarrollo de los drones. 

A pesar de las ventajas que el desarrollo de la tecnología de los drones aéreos puede representar para el sector de la seguridad pública y privada, y para el desarrollo económico y social en general, no está exenta de riesgos. 

Dado su enorme potencial, los drones pueden y serán a buen seguro usados como instrumento para la realización de actividades ilícitas e ilegales de muy diferente grado. 

Es por ello que será importante estableces cuáles son esas amenazas y las medidas adecuadas para evitar su materialización. Todo ello evidentemente supera el ámbito de este artículo, mereciendo un análisis detallado en un futuro articulo. 

Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados para volar, Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. 

Jose Federico Villamil Calva
fedevillamil@fortiumsc.eu
Coordinador del blog
Coordinador de la División Fortium ITS




jueves, 23 de agosto de 2018

El uso de armas de fuego en la seguridad privada


Últimamente y después de haber leído y escuchado diversas opiniones en distintos foros sobre lo restrictiva que es la legislación española con el uso de las armas de fuego y lo poco favorable que es en su legislación con respecto a la tenencia y uso de las mismas, me he decidido a escribir este artículo y compartir mi humilde opinión; como profesional de la Seguridad Privada que soy y tras haber prestado servicio con armas de fuego durante algunos años.

Cierto es y debemos de reconocer, que España es un país poco favorable en su legislación en cuanto a la tenencia y uso de armas se refiere. Nuestra situación actual por ejemplo, no es comparable con la de países como Estados Unidos donde adquirir un arma de fuego es de los trámites más sencillos que existen.

Pero independientemente de esta premisa y tomando como ejemplo nuestro sector (Seguridad Privada), no deja de ser un hecho paradójico que estemos prestando servicios de seguridad en infraestructuras propensas a padecer atentados terroristas, cómo puedan ser: estadios de fútbol, centros comerciales, estaciones de metro y tren, aeropuertos o centrales nucleares, y que nuestro personal operativo en su mayoría vigilantes de seguridad, estén desprovistos en muchos casos de sus armas reglamentarias; en ocasiones por abaratar costes y en otras porque la legislación no lo permite.

También no deja de ser sorprendente, que como personal de seguridad que somos carezcamos de la autoridad minima para poder actuar con el rigor necesario e incoar sanciones administrativas en los casos en los que fuese imprescindible.

Este hecho viene sucediendo desde el año 1.992 cuando se reglamentó por primera vez con rango de ley la Seguridad Privada en España, tipificando que "no" todo el personal operativo podía prestar servicio armado.

Atrás quedaron nuestros antiguos Vigilantes Jurados los cuales prestaban siempre sus servicios armados y poseían la deferencia de agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones.

Con la Ley de ese mismo año, la figura de vigilante Jurado se transforma en los actuales vigilantes de seguridad, los cuales pueden prestar servicio con arma o sin arma pero ya no poseen la consideración de agentes de la autoridad. (Dicha realidad continua imperante en la actualidad en la Ley 5/2014, de seguridad privada).

Muchos son los profesionales que reivindican mayor autoridad, volver a prestar todos sus servicios armados y que sus respectivas armas Página 5 reglamentarias estén más adecuadas a la amenaza terrorista actual que vivimos; nivel 4 en el Plan de Prevención y Protección anti terrorista.

Con la ley actual en la mano, me pregunto cuál es nuestro roll como personal operativo de seguridad privada frente a un ataque yihadista. ¿Estamos preparados y formados para hacerle frente?.

Quizás me equivoque, pero personalmente creo que ni la propia policía local, nacional o incluso la guardia civil esté preparada ni dotada para hacer frente al terrorismo Islámico. Me refiero a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado "no" consideradas como grupos especiales de operaciones.

Sinceramente el problema que converge en todo este asunto no radica, bajo mi punto de vista, en modificar el tipo de arma del personal de seguridad privada ó en dotar a nuestro sector de mayor autoridad en sus funciones y así poder hacer frente a un hipotético ataque yihadista como he llegado escuchar.

Hablamos de personas nubladas por su fanatismo las cuales están dispuesta a morir en nombre de Allah. Su modus operandi es tan fortuito que son capaces de atacar con elementos tan sencillos como un cuchillo a elementos más complejos como un camión o un avión, sin olvidarnos de los fusiles de asalto o explosivos; ataques bajo el grito Al-lâhu Akbar los cuales bajo mi criterio son prácticamente imposibles de prever o frenar.

Si hablamos sobre cómo hacer frente a este tipo de ataques, en mi opinión, deberíamos de hablar de formación/dotación/preparación militar o encaminada a grupos especiales la cual no creo que recibamos nunca.

Hoy por hoy nuestra tarea frente a un ataque yihaidista estaría más bien encaminada a desalojar un espacio, protegernos y proteger a los demás, transmitir calma y sentido común en esos momentos tan peligrosos y desconcertantes para la ciudadanía y prestar funciones de primeros auxilios allí donde fuese necesario.

Cuando he prestado un servicio de seguridad, ya bien sea como vigilante de seguridad o como escolta privado y he portado mi arma reglamentaria, mi sentido común me ha dicho que nunca debería de disparar mi arma en un espacio rodeado de más gente; independientemente del tipo de arma que llevase, la preparación que tuviese o la autoridad que pudiese o no tener.

Indistintamente y sin tomar en cuenta mi opinión, el personal de seguridad privada o pública debe decidir en ocasiones sobre si hacer uso del arma o no en fracciones de segundo, y siendo objetivos, no todo el mundo posee la técnica o está psicológicamente preparado para asumir que va a terminar con la vida de un ser humano. Con lo cual podrían darse coyunturas psicológicas de bloqueo, ello si no les conduce a recapacitar en las probables derivaciones legales de sus actuaciones; algo también bastante frecuente y que habitualmente nos puede llevar a pensar en hacer uso o no de nuestra arma reglamentaria inclusive en momentos de necesidad.

Son los servicios de inteligencia los encargados de evitar este tipo de ataques y detener a las células yihaidistas antes de que estas perpetren un atentado. Y si por desgracia nos vemos involucrados en un ataque terrorista prestando servicio como vigilantes de seguridad, armados o no, debemos de tener muy claro cuál es nuestro roll, hasta dónde podemos llegar, que se espera de nosotros y los más importante, hasta donde nos ampara la ley. La seguridad pública, junto con la seguridad privada, desempeñan un papel primordial en la sociedad actual y nuestra obligación es ser lo más profesional posible. Pero no lo olvidemos, este pequeño detalle, ser profesional no es tener una titulación, ser profesional es saber que se debe de hacer en cada momento.

Por David Hernández Caro,
Director de Seguridad.

jueves, 26 de julio de 2018

El Islamismo en Europa

El poeta romano Publio Ovidio Nason, afirmó que “El agua no horada la piedra por su fuerza sino por su constancia”. 


Hace ahora 60 años Gamal Adbel Nasser, el líder de la república árabe de Egipto y uno de los principales impulsores del nacionalismo árabe de carácter laico, se reía burlón del líder de los Hermanos Musulmanes, Hassan Al Banna, que pretendía que impusiera el velo islámico a las mujeres egipcias, cuando siquiera era capaz de conseguir que lo llevara su propia hija, estudiante de medicina. 


En aquella época, poco se hablaba del integrismo árabe, del wahabismo y el salafismo, las corrientes más dogmáticas y radicales que seguían como mera anécdota unas monarquías pintorescas del Golfo Pérsico, apenas pobladas y sin relevancia en la política internacional. 

Egipto, Turquía, Irán, Irak, Sudan, Siria, Libia, Argelia, Túnez, Jordania, Marruecos… si echamos la vista atrás, la inmensa mayoría de las naciones del mundo árabe y el Magreb, fueron en tiempos recientes sociedades abiertas y laicas, herederas de la caída del imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial, y del convencimiento de que el progreso económico y social solo podía llevarse a cabo mediante la creación de Estados modernos ajenos a la influencia religiosa en los asuntos sociales, a modo y manera de los países occidentales, tal y como estructuró Mustafá Kemal Atatürk el moderno estado Turco. 

Es curioso como al paso de los años ha prendido el integrismo en esas sociedades que aspiraban a la modernidad. Muchas han sido las razones que han creado el caldo de cultivo en el que ha crecido el odio y el radicalismo en estas naciones, y Occidente, no ha sido ajeno a ellas. Pero casi siempre la larga sombra del dinero del integrismo Saudí, en su mesiánica misión de expandir la interpretación literal del Corán en el mundo, ha estado detrás de la radicalización y sus consecuencias. 

Nos podemos preguntar por qué, cual es la causa por la que prende con tanta facilidad el oscuro integrismo entre personas, muchas veces ajenas a todo atisbo de religión. 

En la más profunda de la ignorancia que impregna la mayoría de las sociedades occidentales, se da por hecho que los países de influencia musulmana están viviendo hoy una especie de Edad Media por el mero hecho de que el islam fue fundado 700 años después que el cristianismo y por tanto llevan 700 años de retraso, craso error tan grave como considerar el islamismo una fe homogénea, nada más lejos de la realidad. Tal y como se ha indicado, buena parte del mundo musulmán vivió hace décadas una época de aperturismo que ha sido enterrada por un renacer del integrismo suni wahabita. 

Por otro lado el Islam es muy diverso, de la misma forma que lo es el cristianismo, donde conviven grandes Iglesias perfectamente jerarquizadas e estructuradas, como el catolicismo, el protestantismo, el anglicanismo y la iglesia ortodoxa, junto con una multitud incontable de sectas y creencias cristianas normalmente mas dogmaticas y excluyentes. Así, el Islam se divide en dos ramas desde su inicio, el sunismo y el chiismo, y a su vez cada una en una multitud de ramificaciones con una interpretación de las escrituras del Corán tan diversa como la que suscita la lectura de la biblia en el cristianismo. 

Bien es cierto que hay una importante diferencia entre el Islam y el cristianismo. Mahoma, crea una religión monoteísta basada en sus predecesoras, el judaísmo y el cristianismo, con una manifiesta y expresa intención de servir de sistema estructurado de modelo social, con el que aunar y regir a las tribus del desierto. De esta forma, es difícil desde una perspectiva dogmatica e integrista separar la religión del gobierno general y de la vida social, impregnando todas esferas de la vida de los ciudadanos. Por el contrario, el cristianismo surge como una mera corriente religiosa, inicialmente perseguida por el Poder, hasta que logra ser aceptada por mismo y luego aprovechar su influencia en la sociedad, llegar a entrar en una permanente y a veces conflictiva simbiosis que facilitase y justificase el dominio de las elites sociales a la vez que perpetuaba su propio poder e influencia. 

Es quizá este último matiz de la profunda umbilicación del Islam, desde una interpretación literal y dogmatica del Corán, en todas las facetas de la vida social, la gran diferencia y razón del renacer del integrismo radical en las sociedades musulmanas que parecían haber superado esta tutela religiosa avanzando hacia la modernidad mediante estados laicos. De hecho a lo largo de los siglos e incluso a día de hoy, buena parte de las corrientes del Islam han mantenido o buscan una interpretación generosa del Corán que permite una mejor convivencia entre religión y sociedad, relajando sus preceptos más controvertidos. 

Sin embargo, para entender estos fenómenos de radicalización, o al menos buena parte de ellos, que han hecho involucionar en las ultimas décadas a los modernos estados musulmanes, conviene tener en cuenta la influencia del wahabismo, imperante en las monarquías árabes del Golfo Pérsico, exportada a golpe de petrodólares, que lo mismo compran voluntades en Occidente, que financian mezquitas y escuelas coránicas, las cuales expanden su visión integrista y excluyente del Islam basada en la interpretación literal de las lecturas del Corán. 

Es por ello que se debe ser muy cuidadoso a la hora de establecer los síntomas, diagnosticar el problema, valorar sus consecuencias y establecer las soluciones a la avalancha de integrismo musulmán que se cierne sobre Europa, con la llegada masiva de inmigrantes de origen musulmán que lleva produciéndose desde hace décadas. 

No enfrentar los problemas, dilatar su solución, esperar que se resuelvan solos, o afrontarlos desde puntos de vista meramente ideológicos, doctrinarios, populistas o interesados, no hace sino hacer crecer la bola de nieve que acabará creando la avalancha que a largo plazo corre el riesgo de enterrar a Europa en un era de violencia y sumisión. Porque quienes fomentan y financian este tipo de corrientes radicales, tienen paciencia y planifican a muy largo plazo. 

La mayor amenaza que se cierne hoy en día y sobre el futuro de la moderna Europa del humanismo, es es la Jihad que busca a largo plazo imponer el islamismo y sobre todo la aplicación de la sharia en todo el Mundo conforme a lo ordenado en el Corán. Para ello, el primer paso, como si de un Caballo de Troya se tratara, es introducir en Europa el mayor número de fieles musulmanes de profesión suni, que sea posible para que actúen como bomba demográfica a largo plazo. Es curioso como los refugiados sirios son dirigidos hacia Europa en lugar de hacia sus ricos primos del Golfo. Luego evidentemente hay que adoctrinarles convenientemente, para lo cual hay que financiar tanto la construcción de mezquitas y el pago de clérigos, como el fomento del seguimiento de las leyes islámicas, tal como es el empleo de las vestimentas y usos islámicos, buscando hacer algo natural su empleo para las comunidades islámicas, evitando así cualquier esperanza de asimilación y perversión de las “decadentes sociedades occidentales llenas de vicios”. 

De hecho, la estrategia funciona. Existen ya desde hace años en Europa barrios, o ghetos, donde de facto imponen sus usos y costumbres a la sociedad y donde los muy democráticos y tolerantes gobiernos europeos hacen la vista gorda, abandonando a su suerte, la de la asimilación, a la población menos radical. En estos lugares, una suerte de policía de la moral se pasea e incluso impone castigos, incluso la justificación de la violación, a quienes no aceptan su rigorismo, saltándose la legalidad, que hace años dejó de tener vigor en esos “territorios liberados”, donde están libres de hacer su proselitismo en las nuevas camadas, ciudadanos europeos de pleno derecho. 

Al final, se trata de derrotar a las débiles democracias desde dentro, aprovechando su buenismo, generosidad y garantismo jurídico, abriendo brecha ante la corrupción moral de su clase dirigente y aprovechando las desigualdades sociales y la marginalidad de ciertos estratos sociales, tal y como bien saben hacer todas las sectas religiosas, solo que en esta tienen decenas de millones de adeptos y una riada de dinero negro para financiarse. 

Así, asistimos a una oleada de peticiones, cuando no exigencias por parte de las comunidades musulmanas bajo el pretexto del respeto a su minoría social. De esta forma se va cediendo a sus exigencias, más bien chantajes a veces lubricados con contratos multimillonarios, como que los menús de los colegios se adapten a sus caprichos, se prohíba todo tipo de festividades religiosas cristianas, se acepte la poligamia, se permita la educación islámica en los colegios, financiación de sus organizaciones religiosas, subvención de su natalidad y un largo etc, que van logrando imponer sin ser conscientes, o peor aún, sin importar a nuestros cortoplacistas dirigentes, que ninguna cesión calmará o contentará a quienes su único fin en la vida, es ver algún día a Europa bajo el imperio de la Ley Islámica. 

El principal error que se comete a la hora de tratar con la comunidad islámica, representada como siempre por su activismo religioso en manos de los más extremistas, es creer que estos agradecen aquello que se les da o cede. Craso error, los radicales totalitarios, entienden el buenismo como debilidad y no hace sino acrecentar el desprecio que sienten por esos decadentes, viciosos y cómodos infieles. 

No deja de ser paradójico que sean los sectores sociales que mas desprecian estos fanáticos religiosos, laicistas ateos anticristianos, homosexuales, feministas integristas, antisistema y demás morralla populista ideologizada mal llamada progresista, los que estén animando y alentando sus propagación bajo el principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. No es más que una muestra de la profunda ignorancia, frivolidad y estupidez con la que la generalidad de la población occidental trata este tema, así como del éxito de la estrategia de comunicación social en sus manos. Aquellos que con mayor ahínco apoyan el fundamentalismo islámico mientras atacan con odio atávico el cristianismo, serán los principales responsables del desgaste de sus cuerdas y del filo de sus cuchillos el día que logren imponer sus doctrinas radicales. 

Hoy, en Europa se estima a la baja que hay 25 millones de musulmanes, en 2050 serán más de 75 millones superando el 15% de la población. Conviene tener en cuenta que en España el partido político Podemos tiene un apoyo social similar, y que partidos políticos regionalistas han sido capaces de imponer cesiones vergonzosas durante décadas con incluso menos del 2% del apoyo de las sociedad española. 

El terrorismo que periódicamente tiñe de rojo la actualidad de los países Europeos no interesa realmente a los verdaderos patrocinadores del cambio sociológico europeo. No son más que la mera exaltación de fanáticos insubordinados. Es el riesgo de crear y alimentar monstruos que luego es difícil aplacar y atar. Sin embargo, son una buena muestra a nivel micro del alcance que puede tener algún día una ola de violencia sistemática y organizada. 

Siria o Argelia son el perfecto ejemplo de que sólo hace falta una minoría motivada y fanatizada para imponerse mediante el terror extremo o al menos para lograr una desolación extrema. Imagínense lo que pueden suponer millones de musulmanes protestando en las calles a modo y manera de los motines que periódicamente surgen especialmente en las grandes ciudades francesas, o a cientos de miles de musulmanes dispuestos a matar e incluso inmolarse en nombre de Alá. Imaginen al modo y ejemplo de Siria, primero pueblos y barrios, y luego hasta ciudades bajo control. Unos pocos cientos pueden controlar un barrio y unos miles una ciudad, amparándose y escudándose entre la población civil atemorizada, para imponer su control. 

Puede parecer un escenario apocalíptico y exagerado, pero conviene recordar el ejemplo de Bosnia. Allí, después de imperar durante décadas un estado laico, los musulmanes no lo eran más que de tradición y apellido, sin apenas conocimiento de sus preceptos. Solo hicieron falta meses para radicalizar la población, eso sí, con la activa participación de generosos filántropos externos que financiaron la operación. 

Y es que el problema no es la religión musulmana en sí. La mayoría del chiismo y buena parte del sunismo ha sido capaz de adaptarse a la realidad social moderna. El problema es el radicalismo fundamentalista fomentado por el proselitismo wahabista. Cabe preguntarse por tanto por qué tiene tanto atractivo esta corriente tan radical del islam como para haber logrado trasformar la realidad social de los países musulmanes laicos, y poner en riesgo el modelo de convivencia social occidental. La respuesta es sencilla. cuando las personas ignorantes o poco inteligentes buscan en la ideología, sea religiosa o política, la respuesta a su necesidad de aceptación social o de dar sentido a su vida, es fácil caer en el integrismo o el rigorismo normativo para evitar tener que pensar, interpretar o entrar en contradicciones que suponga tomar decisiones. De esta forma los jóvenes de tradición musulmana incapaces de lograr éxito social por si solos, son fácil presa de las corrientes más dogmaticas y sectarias del islamismo. 

Todo esto se larva y desarrolla en nuestros suburbios a modo de Caballo de Troya mientras los medios de comunicación junto a la clase política y empresarial y determinados “agentes sociales” o grupos de presión, se esfuerzan en mantener a los acomodados europeos en la ignorancia y la estulticia, llenando los bolsillos de las más variadas formas, aprovechando la situación. 

Un lago contaminado por un alga que crece de forma exponencial, el primer día ocupa un 1% y no es perceptible, a los 4 días la gente se empieza a dar cuenta pero no le da importancia, al día siguiente ocupa el 16% y los paseantes comienzan a preocuparse, un día mas tarde el 32% del lago está infectado y se comunica la alarma, pero al día siguiente mientras se valora que hacer ya queda menos del 50% libre, y cuando se va a actuar toda vida ha desaparecido. Conviene por tanto tener cuidado a la hora de valorar la amenaza que el radicalismo religioso supone y no despreciar su poder de convicción, persuasión e intimidación. Ya tenemos experiencia en el pasado, cuando se impusieron los totalitarismos fuertes representados por ideologías políticas que aprovecharon la decadencia y debilidad de las sociedades democráticas para imponerse. 

Así como “El agua no horada la piedra por su fuerza sino por su constancia”, tampoco debemos creernos a salvo del riesgo de ver transformadas nuestras sociedades bajo el yugo de la imposición islamista, por el mero hecho de la fuerza de nuestra mayoría demográfica, nuestro poder económico y militar o la superioridad moral de nuestros modelos democráticos. La burlona risa de Gamal Adbel Nasser hace 60 años debería advertirnos del poder de una minoría bien dispuesta y motivada para la cual el tiempo es su aliado. 



Recuerda tu Señor inspiró a los ángeles (el mensaje): "Yo estoy con vosotros: dar firmeza a los creyentes: voy a infundir terror en los corazones de los infieles: matad vosotros arriba al cuello y golpear a todos sus puntas de los dedos fuera de ellos. "

Jose Federico Villamil Calva
fedevillamil@fortiumsc.eu
Coordinador del blog
Coordinador de la División Fortium ITS

sábado, 30 de junio de 2018

Los riesgos laborales en la seguridad privada



Uno de los factores de riesgo que provocan mayor indice de accidentes en la seguridad privada suelen ser los relacionados con la jornada laboral y los que derivan de la ubicación o centro del servicio a prestar
En cuanto los primeros, la prolongación de la jornada laboral es un factor de riesgo determinante que, en general tiende este sector a doblar jornadas para conseguir una remuneración suficiente. Estas largas jornadas de trabajo limitan el tiempo que el trabajador puede pasar con su familia, disminuye su tiempo libre y dificulta la participación social.
Por otro lado, la jornada se caracteriza por trabajos a turnos y trabajo nocturno, etc. que repercute directa y negativamente en la calidad de vida del trabajador, aumentando el grado de tensión y su fatiga. El trabajo a turnos, típico del Sector, altera los ritmos biológicos normales, provocando alteraciones del sueño, insomnio, trastornos digestivos, nerviosos, fatigas, irritabilidad, etc.
Respecto a la ubicación del servicio, la prestación de los diferentes servicios se realiza a través de contratas, lo que supone trabajar en la empresa cliente y no en la propia empresa. Esto conlleva una sensación de estar en “tierra de nadie”, ya que las condiciones de trabajo de la empresa contratante afectan al vigilante, pero éstos no tienen capacidad de mejorarlas.
Además, el trabajo es muy monótono y rutinario, con tareas repetitivas y poco estimulantes. La mayoría de los vigilantes suelen trabajar solos, y  en ocasiones en lugares mal acondicionados.
El aislamiento, la soledad y la incomunicación son rasgos característicos de los servicios que prestan. Todas estas situaciones provocan irritabilidad, ansiedad, depresión, estrés, etc.
Otro de los problemas que plantea esta ocupación es que prácticamente no existe la promoción profesional, lo que desmotiva enormemente al trabajador en el desempeño de su trabajo y le incita a abandonar su puesto de trabajo en cuanto encuentra otro empleo alternativo.
Y no debemos olvidar las situaciones de peligro que se viven en muchos puestos de trabajo, expuestos a atracos, ataques, persecuciones, etc., lo que genera inevitablemente uno de los  riesgos más frecuentes en el sector.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales estipula que el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores en todos los aspectos relacionados con el trabajo. Entre los principios de prevención figura: “evitar los riesgos”, “combatir los riesgos en su origen” y “adaptar el trabajo a la persona”.
Dadas las características del sector de seguridad, los riesgos se pueden dividir en dos grandes bloques: aquellos que se derivan de la propia actividad y los derivados del puesto de trabajo.
La problemática aumenta, puesto que a los factores de riesgos comunes de la profesión hay que añadir los relacionados con el entorno laboral de la empresa que contrata el servicio y, en este caso, suelen darse múltiples circunstancias, según la actividad de la empresa principal: servicios de vigilancia en centrales nucleares, entidades financieras, empresas químicas, hospitales, edificios oficiales, medios de transporte, grandes extensiones comerciales, obras de construcción, polígonos industriales, urbanizaciones aisladas, etc.
También, hay que profundizar en aquellos riesgos que nacen de una deficiente organización del trabajo. En estos casos el estrés juega un papel importante al estar muy relacionado con las condiciones de trabajo y poder conducir a enfermedades laborales.
En el Sector de Seguridad se producen, entre otras, situaciones intensas motivadas por imperativos profesionales elevados, reducida influencia que el trabajador ejerce sobre sus condiciones de trabajo, ritmos de trabajo excesivos, falta de apoyo social, precariedad en el empleo, escasa recompensa que no se corresponde con el trabajo realizado, etc. Estas situaciones pueden generar estrés con el resultado de la aparición de una amplia gama de enfermedades corporales, mentales e, incluso, mortales así como un fuerte estrés en los trabajadores.
Con relación a las evaluaciones de riesgos, la metodología de aplicación al objeto de identificar y valorar los riesgos de las Empresas, se está desarrollando igualmente con ésta visión tradicional, centrándose únicamente en aquellos riesgos clásicos de seguridad e higiene y obviando los nuevos riegos ergonómicos y psicosociales que de manera importante también afectan a los trabajadores del sector.
El Art. 3 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, define la Evaluación de los riesgos como el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medida que deben adoptarse.
Debido a la peculiaridad y complejidad de los servicios prestados por los Vigilantes de Seguridad que son contratados por empresas que reclaman un servicio de seguridad para sus instalaciones, y por lo tanto el servicio se desarrolla en el centro o lugar de trabajo del Empresario titular ó principal; está muy extendido por las empresas de seguridad la sustitución de las evaluaciones específicas en cada provincia ó centro de trabajo donde desarrollan su actividad, por una “guía de evaluación general por categoría del trabajador ó puesto especifico, es decir, una guía de los riesgos tipo de cada servicio ó categoría de vigilante.
De modo que ésta metodología de evaluación queda incompleta, sin la evaluación específica de cada puesto de trabajo, y para conseguir éste aplicación, previamente debe funcionar la información dentro del programa de coordinación de actividades empresariales. Según recoge el art. 24 de la Ley de Prevención (LPRL)
Así en aquellos casos de presencia de varias actividades de diferentes empresas en un mismo centro de trabajo como consecuencia de la subcontratación de servicios los riesgos han de ser evaluados o valorados de forma especial lo que da lugar a unas obligaciones complementarias.
Ya en el art. 23 de la Ley 23/1992 de Seguridad Privada y desarrollo reglamentario, los servicios deben estar adecuados a los riesgos., aunque esté articulo esté pensado desde un punto de vista de la seguridad como servicio y anterior a la Ley de prevención de 1995, recoge el mismo espíritu preventivo de ésta Ley al considerar los distintos factores y elementos que pueden influir en el desarrollo del servicio; así se recoge en el citado artículo:
Las empresas inscritas y autorizadas para el desarrollo de las actividades a que se refieren los párrafos a) b) c) y d) del artículo 1 de este Reglamento de seguridad, deberán determinar bajo su responsabilidad la adecuación del servicio a prestar respecto a la seguridad de las personas y bienes protegidos, así como la del personal de seguridad que haya de prestar el servicio, teniendo en cuenta los riesgos a cubrir, formulando, en consecuencia, por escrito, las indicaciones precedentes.
El art. 24 de la Ley de Prevención diferencia entre “servicios y actividades que correspondan con la propia actividad del empresario titular o principal y servicios que no se correspondan”, quedando estos últimos, que son los que afectan al sector de seguridad, con una mayor falta de concreción. Conforme al art. 16 de la Ley de Prevención los empresarios habrán de considerar tanto los riesgos propios de la actividad de cada uno de ellos, estando el referido artículo en fase de modificación legislativa, debido a su falta de concreción y de exigencias de responsabilidad entre la empresa principal y el resto de las empresas.
Lo más normal debería ser que para la realización de la evaluación especifica las empresas que vayan a desarrollar actividades en un mismo centro o lugar de trabajo, debieran de informar recíprocamente sobre los riesgos específicos de las actividades a desarrollar, en particular en relación con aquellos riesgos que puedan verse agravados o modificados por la concurrencia de las actividades en un mismo centro o lugar de trabajo.
Esta obligación de información reciproca ha de ser, previa al inicio de la actividad y por escrito y para todos los supuestos de coordinación de actividades empresariales. Igualmente cualquier situación de emergencia que pueda afectar a la seguridad y salud de los trabajadores, debería informarse de manera inmediata.
Por otro lado, la Evaluación de los riesgos constituye el paso previo al Plan de Prevención, conjunto de acciones organizadas que tiene por objeto la eliminación o reducción de los riesgos derivados del trabajo.
Otro capítulo importante de acuerdo con la Ley de Prevención (LPRL) es el referido a la vigilancia de la salud, componente esencial de la prevención de riesgos, al supone una orientación de la actividad sanitaria en el campo de la medicina del trabajo, debiendo abarcar lo individual y lo colectivo, no solo es exclusivamente asistencial; forma parte del Servicio de Prevención y su actuación estará vinculada al resultado de la evaluación de riesgos y al plan de prevención.
Sin embargo en la práctica en ocasiones no se realizan los reconocimientos médicos, no aplicando los protocolos médicos de acuerdo a los colectivos de trabajadores con riesgos específicos según recoge la Ley de Prevención, sino que se siguen realizando de manera general e inespecífica a todos los trabajadores.
También es función de la vigilancia de la salud la realización de estudios de información epidemiológica e investigación de las causas de los daños, al objeto de identificar los riesgos y conocer las consecuencias, magnitud real y gravedad de las enfermedades y daños de origen profesional, que sirvan para la elaboración y seguimiento de las políticas preventivas de riesgos laborales; que igualmente no se  suelen realizar.
 VICENTE LLOPIS MICÓ 
Perito Judicial en Investigación de Accidentes Laborales.
Jefe, Director, Profesor y Asesor de seguridad